(Santo Domingo, 1850 - 1897) Poetisa
dominicana. Creció en el seno de una familia culta, que propició su formación
literaria. Sus padres eran Nicolás Ureña de Mendoza y Gregoria Díaz de León.
Con 20 años, se casó con Francisco Henríquez y Carvajal, médico y político que
llegaría a presidente de la nación. Con él tuvo cuatro hijos: Francisco, Pedro,
Max y Camila.
Autora de una brillante obra lírica que, en
unión a la de José Joaquín Pérez y Gastón Fernando Deligne, constituye la
producción de la denominada "trilogía de los poetas mayores", dejó
parte de su legado intelectual y artístico en la formación humanística que
impartió a sus hijos, entre los cuales destacaron especialmente Max y Pedro.
En su condición de escritora, Salomé Ureña
desplegó una intensa actividad poética que, enmarcada en los modelos formales y
estilísticos de la centuria anterior (sencillez y claridad expresivas, moldes
estróficos clásicos y equilibrio propio de la literatura neoclásica), se
adentró al mismo tiempo en los tonos románticos de su tiempo y se ocupó, desde
sus contenidos temáticos, de los anhelos e inquietudes del hombre antillano de
la segunda mitad del siglo XIX. Entre sus principales preocupaciones temáticas
figura, en primer lugar, la reflexión ética acerca de la patria, a la que la
autora profesa un desmesurado amor que queda plasmado en su consagración al
trabajo y a la sabiduría como elementos indispensables para el progreso de su
pueblo.
Precisamente, este interés por el progreso
constituye el segundo gran núcleo temático de la obra de Ureña de Henríquez,
encauzado en dos vertientes bien definidas: por un lado, la confianza ciega del
hombre decimonónico en los métodos positivistas, que no sólo habrían de traer
los avances técnicos y las mejoras en la calidad de vida, sino también un
progreso ético y social que se traduciría en el derribo de las fórmulas
políticas dictatoriales y el advenimiento de nuevos regímenes democráticos; y,
por otro lado, la fe de la autora no sólo en los cambios del momento presente,
sino en el rutilante porvenir que, en el caso de imponerse definitivamente
éstos, le espera a la patria (y, en general, a todas las naciones hermanas de
habla hispana).
Junto a los temas del amor a la patria y la
fe en el progreso moral y material de su nación, en la poesía de Salomé Ureña
de Henríquez aparecen también constantes referencias a los pequeños aconteceres
domésticos, transformados -merced a la exquisita sensibilidad de la autora- en
elocuente material poético. Se configura así, en conjunto, una producción
lírica de deslumbrante fuerza, claridad y vigor expresivo, que sorprende por su
acento animoso y vitalista no sólo en aquellas composiciones centradas en la
exaltación de la patria y la historia dominicana contemporánea, sino también en
los poemas que, pese a su alcance más íntimo o doméstico, no dejan de llevar
dentro ese anhelo de hallar una identidad nacional que contribuya a la
definitiva consolidación del pueblo dominicano como una sola patria.

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