La reproducción
sexual
es el proceso de crear un nuevo
organismo descendiente a partir de la
combinación de material genético de
dos organismos de una misma especie, comenzando con un proceso que se denomina meiosis, que es un tipo especializado de división celular; el cual
se produce en organismos eucariotas.
Los gametos son los dos tipos de células especiales, uno más
grande, el femenino, y otro más pequeño, el femenino. La fusión de estas dos células se llama fertilización y ésta crea un cigoto, que incluye material de los dos gametos en un proceso
que se llama recombinación genética donde
el material genético, el ADN, se empareja para que las secuencias de los cromosomas homólogos se
alineen. A continuación se producen otras dos divisiones celulares más, para
producir cuatro células hijas con la mitad de cromosomas de cada una de las dos células del padre, y el
mismo número que tienen los padres, aunque puede ocurrir la auto-fertilización.
Por ejemplo, en la reproducción humana cada
célula humana contiene 46 cromosomas (23 pares), mientras que los gametos, sólo
contienen 23 cromosomas, así el hijo tendrá 23 cromosomas de cada padre recombinadas genéticamente en
23 pares.
La evolución de la
reproducción sexual es una de las principales rompecabezas
debido al hecho que la reproducción asexual la
debe poder superar porque cada organismo joven puede cargar sus propias
descendientes, lo cual implica que la población asexual tiene una capacidad
intrínseca para crecerse más rápido con cada generación. Este costo de 50% es una desventaja de aptitud de la
reproducción sexual. Lo que se llama el costo doble del sexo incluye este
costo mientras el hecho que un organismo sólo puede pasar 50% de sus propios
genes a cada uno de sus descendientes representa un segundo costo. Una ventaja
definitiva de la reproducción sexual es que impide la acumulación de mutaciones genéticas.
La selección sexual es
un tipo de selección natural, en la
cual algunos individuos se reproducen con más éxito que otros en una población
debido a la selección intersexual. Se ha descrito como una «fuerza evolutiva que no existe
en las poblaciones asexuales».
Las procariotas, cuyos células tienen
material adicional o transformado, se reproducen a través de la reproducción
asexual aunque a veces, en la transferencia genética
horizontal, pueden exhibir procesos como la conjugación procariota, la transformación y la transducción, las cuales
son similares a la reproducción sexual a pesar de no acabar en reproducción.